Hace muchos años, cuando decidí
dedicarme a la enseñanza, tuve una experiencia única, que condicionaría toda mi
práctica educativa. Me fui a trabajar a Inglaterra como maestra interina de una
residencia de niños con autismo profundo. Lo que más llama la atención en este
entorno es la necesidad urgente de encontrar un sistema de comunicación, ya sea
verbal, gestual o pictórico para conectar con los niños, pues sin un medio de
comunicación es totalmente imposible saber qué necesitan, ni ellos pueden
comprender qué te propones cuando te acercas a ellos.
¿Y cuál es el requisito
fundamental para desarrollar un sistema de comunicación? Tener ganas de
comunicarse, que ambas partes deseen hacer llegar al otro lado algún tipo de
mensaje. Si no percibo que hay alguien al otro lado, ¿para qué voy a
comunicarme?