Si no “vivo” la vida que deseo, sólo me queda pedirla porque me siento
incapaz de crearla. La vida que deseamos sólo la podemos desarrollar
dentro de nosotros, para luego regalarla y compartirla, ya que nos es
imposible comprarla porque nace de la “comunión gratuita del disfrute de cada
una de las vidas individuales”. Los maestros y profesores somos simples
espejos de una sociedad del “TENER” y lo reflejamos a los alumnos, tal y como
lo hacen todos los estamentos públicos de nuestra sociedad (medios de
comunicación, políticos, iglesias…).
Por tanto, la vida es un reflejo de nosotros mismos y no podemos
percibir más allá de lo que nos sentimos. Una autopercepción reducida nos hace
ver una vida minimizada, mientras que una autopercepción amplia, fruto de la
comprensión personal a todos los niveles, nos hace contemplar la vida llena de
oportunidades.

